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Warren Buffett: ¿Qué podemos aprender de él?



Nunca será imprudente preguntarse con frecuencia: ¿Qué haría en este caso el tío Warren? Warren Buffett, el inversionista más exitoso de la historia, podrá ser un viejito sumamente terco, pero eso no quiere decir que no podamos aprender mucho de él. ¿Quién es Warren Buffett? Bueno, nada más y nada menos que un verdadero genio de las finanzas y uno de los hombres más ricos del mundo. Claro que no le gusta Bitcoin. Probablemente por las mismas razones que no invierte en oro. O por las mismas razones que no invirtió en compañías tecnológicas durante mucho tiempo. Hay cosas que simplemente no son su taza de té. Sin embargo, todos deberíamos estudiar las lecciones de Warren Buffett. Así como todos deberíamos leer en detalle los libros de su mentor, Ben Graham. Hablemos de las maneras del sabio tío Warren y apliquemos algunas de sus ideas en el mundo de Bitcoin. 

Empieza temprano

Para tener éxito como inversor lo primero que se debe comprender son las bondades del tiempo. Porque el tiempo hace maravillas. Warren Buffett compró su primera acción a los 11 años de edad. Lo que quiere decir que tiene más de siete décadas en el juego. El sujeto lleva años y años construyendo su imperio un bloque a la vez. Así se construyen las grandes cosas, con constancia y trabajo. Mientras más lejos es la meta, mayor será la gloria. Es el poder del crecimiento exponencial. La capitalización compuesta. 

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Tal vez algunos de ustedes recuerdan la leyenda de los granos de arroz y el inventor del Ajedrez. Resulta ser que un fulano rey de la India quiso recompensar al inventor del Ajedrez por su gran invento. Entonces, ya que el rey le dio la opción de escoger su premio, el muy pícaro del inventor le dijo al rey que tomara un tablero de Ajedrez y colocara un grano de arroz en la primera casilla. Luego, colocara el doble en la segunda. Y luego el triple en la tercera y así sucesivamente. El primer impulso del rey fue reírse y subestimar el asunto. Sin pensarlo, aceptó las condiciones. Sin embargo, al poco tiempo se dio cuenta que cumplir con su promesa era prácticamente imposible. Se estaba hablando de una cifra astronómica. Según el mismísimo Albert Einstein, el crecimiento exponencial es la octava maravilla del mundo.

Bueno, si no se pudo empezar temprano, la segunda mejor opción es empezar ahora. No importa el monto. Lo más importante es la constancia para que luego el tiempo haga su mágica. La manera de construir nuestro imperio es un satoshi a la vez. El tiempo, ese es nuestro mejor aliado. ¡Paciencia y más paciencia!

Entiende lo que comprarás

Pues, claro que debemos saber lo que compramos. Por supuesto, debemos educarnos antes de invertir en algo. Sin embargo, este principio tan evidente en apariencia nos puede distraer de su verdadera complejidad. Entender un negocio o un activo puede significar muchas cosas. En términos generales, podemos mencionar dos características fundamentales. Yo las llamo dominio y futuro. Si llegamos a comprender esos dos elementos, se podría decir que entendemos el asunto. 

Hablemos primero de dominio. ¿Es Bitcoin único? ¿Tiene demanda? ¿Cuál es su competencia? Los mejores negocios son monopolios en mercados nuevos y crecientes. Si el dólar y Wall Street son apuestas a la economía de los Estados Unidos, el oro es una apuesta al miedo. Entonces, Bitcoin es una apuesta a la rebeldía. O para usar palabras más neutrales y menos intimidantes: Bitcoin es una apuesta a la libertad y a la autogestión. Por mucho que queramos combatir al dólar y al oro en una pelea loca y sin sentido, que en lo personal me parece una idea fatal, Bitcoin en realidad no compite con nadie. De hecho, es un rey en su propio reino. Esa es una posición estratégicamente mucho más ventajosa, si el éxito está entre nuestras metas. Es un activo escaso, descentralizado y digital. La unión de esas tres propiedades en uno es su reino, su nicho. Y en ese nicho en particular tiene el monopolio. Además, no creo que la rebeldía pase de moda en un futuro cercano. Bitcoin es un castillo. 

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Ahora hablemos del factor tiempo. Aquí estamos tocando el complicado y misterioso tema del futuro. ¿Podemos visualizar el asunto en 10 años? ¿Cómo será Bitcoin en los próximos 10 años?  Esto no es fácil de responder, pero podríamos encontrar una solución medianamente razonable. La solución es el efecto Lindy que es una regla básica, pero contraintuitiva, que nos puede ayudar a predecir el futuro. Dice así: Si queremos saber cuánto durará algo no perecedero, entonces debemos preguntarnos cuánto tiempo ha existido. Es decir, la probabilidad que algo sobreviva en el tiempo está directamente relacionada a su tiempo en existencia. En otras palabras, la antigüedad es un factor muy importante para estimar longevidad. Cada año que Bitcoin pasa sin desaparecer incrementa sus posibilidades de tener un futuro. 10 años en el pasado nos aporta 10 años más en el futuro. Bitcoin es entendible de esta manera. Dominio y futuro. 

Invierte a largo plazo

Si nos guiamos bajo los sabios preceptos del tío Warren, debemos comprar y mantener para siempre. Es decir, apilar satoshis de modo frenético y vender en el jamás de los jamases. En otras palabras, debemos gozar únicamente del placer estético y psicológico de ser los afortunados poseedores de un código criptográfico registrado delicadamente en una cadena de bloques y nada más. Ser parte de la historia eterna del bloque. He ahí la satisfacción suprema. Vender solo en caso extremo y como algo horriblemente excepcional. Y si con la ayuda de una inteligencia artificial podemos seguir acumulando satoshis después del momento de nuestra muerte, tomaríamos eso como nuestra versión del paraíso. Comprar siempre, vender nunca. ¡A mí que me entierren con mi billetera!

Tenemos que olvidarnos de las fluctuaciones diarias. Y ver el precio con indiferencia. Nuestros corazones deben ser fríos como un témpano de hielo y nuestros huesos deben ser de acero. Cuando todos están llorando y agonizando en un gran charco de sangre, nosotros estamos bailando y riendo como el guasón porque estamos comprando y el precio se desplomó. Largo plazo no quiere decir un año o dos. Largo plazo quiere decir para siempre. 10 años, 20 años, 50 años, 100 años, la eternidad. ¡Hodl, hasta el fin del sistema solar! Hay que ser necios, tacaños y obstinados como Warren. 

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No pierdas dinero 

Se dice fácil, pero no lo es. ¿Qué quiere decir “No pierdas dinero”? Bueno, quiere decir que debemos minimizar el riesgo tomando medidas estratégicas. Para empezar, no cometamos la torpeza de comprar Bitcoin con dinero prestado o dinero que necesitamos. Eso no es muy inteligente y ofendería terriblemente al buen tío Warren. Luego, tenemos que diseñar un buen portafolio de inversiones. Este tiene que ser diversificado y balanceado. No se trata solamente de no poner todos los huevos en la misma canasta. También se trata de definir el porcentaje adecuado tomando en cuenta el nivel de riesgo y retorno de cada instrumento. Lo más prudente es asignarles el mayor porcentaje a los activos de menor riesgo. Claro que todo depende de nuestro temperamento y nuestra tolerancia a los riesgos. Pero con Bitcoin debemos ser prudentes. También es lógico que busquemos comprar activos subvalorados, pero con perspectiva de futuro. Entonces, cuando Bitcoin está en rojo, ese es el mejor momento para comprar. Mientas más pesimismo se respira en el ambiente, mejores son las condiciones para realizar una buena compra. 

Claro que la mejor protección es simplemente comprar en descuento y nunca vender. Y, en caso de vender, nunca debemos hacerlo cuando el precio no cubre nuestra inversión inicial. El principio de no perder dinero está muy relacionado a nuestra capacidad para la paciencia y la sensatez. 

Bueno, estimados criptoamigos, nunca es mala idea escuchar al tío Warren. Su estilo no es para cualquiera, porque requiere que seamos más tercos que una mula. Pero si contamos con el carácter necesario es un camino que sin lugar a dudas nos llevará, tarde o temprano, al éxito financiero, sí o sí. 





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