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Un poco de geopolítica en el mundo cripto



La guerra Blockchain ha comenzado. Estados Unidos por un lado junto a su sólido mundo empresarial frente a China y su férrea estructura de gobierno. ¿Cuál será la recompensa? Ganar la guerra comercial… No es un reto cualquiera.

Más allá de que entendamos los conceptos propios de las criptomonedas y sus ideales descentralizados, los gobiernos han tomado para si la tecnología Blockchain para empezar a construir las bases de la economía digital mundial. Desde mediados del 2019 el término CBDC (Central Bank Digital Currency, traducida al español como Moneda Digital de Banco Central) empezó a hacerse más común en los distintos foros económicos mundiales. Muchos llegaron a pensar que las CBDC eran una respuesta lógica por parte del sistema financiero tradicional ante la amenaza que representaba Libra, la stablecoin de Facebook, para su soberanía financiera.

Desde la Unión Europea hasta China salieron públicamente mencionando las cualidades de las CBDC, aunque, la primera en dar el paso firme para su construcción fue la nación asiática luego de que su presidente Xi Jinping dijera públicamente que debían poner todos los esfuerzos posibles en el desarrollo de la tecnología Blockchain.

¿Pero qué tiene que ver todo esto con la geopolítica? Ya lo vamos a ir viendo. 

Bitcoin nació bajo un ideal cypherpunk, anarquista y propio de la escuela económica austriaca. Desde el propio Bloque Génesis se puede ver la intención de Satoshi Nakamoto en su obra. “The Times 03/Jan/2009 Chancellor on brink of second bailout for banks”. Ese fue el texto que escribió Nakamoto en el primer bloque de la red de Bitcoin. Era un mensaje claro contra los bancos, los gobiernos y sus políticas para superar la crisis “Subprime” que surgió en el 2008. Un nuevo enemigo para el dólar había nacido.

Desde entonces, muchos bloques se han encadenado en la red de Bitcoin, otros tantos proyectos se han desarrollado siguiendo las ideas propuestas por Nakamoto y muchos han empezado a cuestionar el obrar de las finanzas tradicionales.

En medio de estos 11 años de vida de las criptomonedas, otro enemigo del dólar ha venido creciendo, la economía china. Con un crecimiento económico rimbombante, basado en un sistema político comunista con un sistema productivo netamente capitalista, China logró posicionarse en muy poco tiempo como la segunda economía mundial y ha obtenido las fuerzas suficientes como disputar con los Estados Unidos el primer lugar.

Siendo muy honestos, Estados Unidos subestimó durante mucho tiempo a su rival chino y ninguna administración anterior a la actual llegó a ver el problema que representaba el crecimiento de la economía china y su constante expansión dentro de sus mercados aliados… Hasta la llegada de Donald Trump. Polémico y estridente, el popular empresario neoyorquino se enzarzó en el año 2018 en una guerra comercial para buscar controlar el crecimiento de la economía china y fortalecer las bases económicas americanas. 

El enemigo de mi enemigo, es mi amigo

Más allá de iniciar la guerra comercial contra China, Donald Trump se ha caracterizado por ser un presidente que ha utilizado el dólar como su arma preferencial. A fuerza de sanciones económicas, ha buscado subyugar a sus rivales en el campo geopolítico: China, Corea del Norte, Irán, Venezuela, Cuba y Turquía. Su poder es tan considerable que puede incluso hundir una economía a punta de tuits. ¿Para qué necesita Trump un maletín nuclear? Tiene su cuenta de @realDonaldTrump y la capacidad para decretar aranceles a diestra y siniestra.

Sin embargo, hay que recordar la vieja frase de la guerra fría: “los rusos también juegan” y así lo han demostrado los afectados. Más allá de cooperar y ceder ante las peticiones de los Estados Unidos, los sancionados han empezado a buscar métodos alternativos al sistema financiero tradicional y aquí es donde ha entrado la visión de Satoshi Nakamoto… Solo que no para empoderar a la gente sino para empoderar un sector de la geopolítica mundial.

Venezuela, uno de los primeros países en ser amenazado por las sanciones de Trump, empezó con su propia moneda virtual estatal, el Petro, por el año 2017 y ha venido dándole fuerza a lo largo de estos años 2019. Más allá de las razones políticas que pudieran llevar a la defensa o ataque contra el proyecto, la economía venezolana, a pesar de las sanciones, está mucho más sumergida en el dólar que en el Petro. De hecho, hasta el propio Nicolás Maduro, uno de los principales impulsadores de la moneda virtual estatal, afirmó en una entrevista que era completamente normal que el país estuviera dolarizado y llegó a dar gracias a Dios por ello.

¿Por qué apuestan los venezolanos, incluyendo al propio Nicolás Maduro, más por el dólar que por el Petro? Es difícil poder hablar por todos los venezolanos y determinar que ha llevado su actuar económico, pero, creo que uno de los principales factores que influyen dentro de una economía es la confianza, uno de los elementos que ha desaparecido dentro del país sudamericano.

Con sucesos tan extraños como la orden de eliminar los billetes de 100 bolívares en un plazo de 72 horas para luego prorrogar su vigencia durante meses, las políticas económicas venezolanas han demostrado una improvisación preocupante a lo largo de los años. 

Estos inventos de laboratorio han generado que los venezolanos cada vez confíen menos en su moneda y se dirijan a resguardos de valor. Dólares, Bitcoin y oro, si leyeron bien, oro. Inclusive, dentro del imaginario venezolano se llegó a debatir en reiteradas oportunidades que la solución era dolarizar la economía, pero, ¿Cómo se dolariza una economía sancionada por el emisor de dólares? Imposible.

Por otro lado, la narrativa de nación “bitcoiner” que se vio en Venezuela ha venido siendo en cierta parte real. No fueron técnicos especializados o anarquistas cypherpunks los que empezaron a confiar en Bitcoin, no, fueron venezolanos que buscaban mantener sus ahorros en un activo duro como ha resultado ser Bitcoin.

Ahora, ¿Qué tiene que ver todo esto con el Yuan digital que está construyendo China? Hasta ahora hemos ido presentando las piezas del rompecabezas geopolítico: Una tecnología disruptiva que puede derrocar el sistema financiero tradicional, un sistema financiero tradicional que ha sido opresor, una economía destruida y un grupo que está dispuesto a utilizar esa tecnología disruptiva como un arma. Llegó el momento de unir las piezas.

Mencionamos anteriormente que dolarizar la economía venezolana es imposible por razones técnicas y políticas propias que se viven en el país sudamericano y creo que es algo que todos tenemos muy claro. Ahora, ¿Qué pasa si la propuesta se gira hacia una “yuanización”? ¿Es descabellado pensar en la expansión de la economía china de esa forma?

¿Yuanes en Venezuela?

Políticamente es una solución que podría tener cabida, dado que las relaciones económicas, políticas y comerciales entre Caracas y Beijing son sólidas y en los últimos años el gobierno de Xi Jinping se ha mostrado como un sostén importante para Nicolás Maduro.

Sin embargo, desde el punto de vista técnico, la “yuanización” en Venezuela es una solución inaplicable. El sistema bancario chino no ha podido desarrollar un sistema que pueda usarse como alternativa al sistema occidental (todavía el sistema SWIFT no ha podido ser derrocado), muchos de los avances que llevan hasta el momento solo pueden aplicarse dentro de las fronteras chinas e inyectar yuanes en efectivo dentro de la economía venezolana es engorroso hasta para nada más traerlos al territorio venezolano.

Ahora, todos estos problemas pudieran tener fecha de caducidad. La creación del Yuan Digital que está proponiendo el Banco Popular de China puede ser la respuesta a todos los aspectos técnicos planteados. A pesar de que todavía no conocemos a ciencia cierta las características reales de la moneda digital china, su disponibilidad pudiera estar abierta para que se use en cualquier lugar del mundo, incluyendo a Venezuela.

¿Puede la economía china soportar la emisión de yuanes digitales para Venezuela? 

El Banco Popular de China es una de las instituciones financieras con mayor cantidad de activos financieros en el mundo, con un total de 2,1316 billones de dólares. Las reservas internacionales de Venezuela se encuentran en estos momentos en su momento más bajo en los últimos 30 años, apenas se poseen unos 6.630 millones de dólares. ¿Qué son 2,1316 billones frente a 6.630 millones? Aunque puedan parecer números inentendibles, la respuesta es clara, nada.

¿Estaría dispuesto el gobierno venezolano a usar el Yuan digital? 

Aquí entramos nuevamente en el campo de las especulaciones, aunque, podemos hacer algunas aseveraciones en base a la realidad. La verdad es que Venezuela, junto a Cuba, son el mayor “pain in the ass” de los Estados Unidos dentro del hemisferio occidental. Durante los más de 20 años de la “Revolución Bolivariana”, Venezuela se ha mostrado como un claro adversario de los Estados Unidos en todos los escenarios, con excepción de uno, el económico.

Más allá de los discursos y las amenazas verbales, el socio comercial número 1 de Venezuela hasta no hace mucho tiempo fue Estados Unidos. El principal comprador del petróleo y la materia prima venezolana fue el Tío Sam y todas sus compras eran liquidadas directamente en los “malvados” dólares. Los dólares no dejaron de fluir al torrente económico venezolano, a pesar de las confrontaciones políticas que pudiera haber entre Washington y Caracas en los últimos años.

Sin embargo, todo eso cambió en los últimos años. Los desplomes de los precios del petróleo hicieron que la “potente” economía venezolana quedara al desnudo y mostrara todas las carencias de una economía rentista con poca productividad local más allá del petróleo y las materias primas. 

Cómo está escrito en los manuales políticos de la historia, toda crisis económica genera una crisis social y el gobierno de Nicolás Maduro no fue la excepción. Con fuertes protestas sociales desde el año 2014, Maduro tuvo que afrontar un difícil temporal en el que ha dejado muertos, presos políticos y una fuerte represión policial en su camino.

Su legitimidad como presidente se ha visto mermada en los últimos años y su “fraudulenta elección” en el año 2018 fue la guinda en el pastel que faltaba para que la comunidad internacional lo tildará de dictador. 

Estados Unidos, ya con Donald Trump en la presidencia y dejando atrás el “soft power” de Barack Obama, comenzó a ver de una forma diferente a su “socio comercial” venezolano. Comenzando con sanciones personales y pasando por sanciones a las empresas estatales, las relaciones comerciales entre Estados Unidos y Venezuela llegaron en los últimos 2 años a su máximo nivel de deterioro.

En medio de las sanciones, limitaciones con el uso del dólar, una economía hiperinflacionaria y un Petro que no ha tenido el mayor de los éxitos en la sociedad venezolana, Nicolás Maduro tiene muy pocas opciones sobre la mesa para poder lograr la reactivación económica que tanto le piden. Dar un paso al lado y dejarle el poder a las fuerzas políticas opositoras, que tampoco plantean una propuesta clara sobre el destino económico del país, ni siquiera debe estar entre los planes más remotos del pensar gubernamental. 

Plantear como opción el uso del Yuan Digital que está construyendo China en medio de la difícil situación por la que se está pasando en Miraflores, puede parecer una idea más cuerda de lo que pensamos.

¿Adoptaría la sociedad venezolana el Yuan Digital? 

Los venezolanos en estos momentos están dispuestos a utilizar cualquier moneda que no sea el bolívar. No hay ningún tipo de confianza en el uso de la moneda que lleva por nombre al libertador de América y creo que está totalmente justificada esta falta de confianza.

Creo, a título personal, que el gobierno ha entendido el desprestigio generado y ha buscado darle la vuelta con la aparición de una nueva moneda, el Petro. Sin embargo, con lo que no cuenta es que el que el Petro es una moneda virtual que se ha mostrado muy limitada, tanto en el comercio local como en el internacional.

La desconfianza que genera el gobierno de Venezuela en sus políticas económicas ha generado que muchos, inclusive sus propios aliados geopolíticos, prefieran obviar al Petro.

En medio de esa desconfianza, brindarles a los venezolanos un medio de pago que sea más sólido, apreciable y obviamente confiable caería como un bálsamo para la economía. En un país donde la devaluación de la moneda de curso legal se puede dar en tan solo horas, a la gente no le importa si tiene que utilizar dólares, yuanes digitales o banana coin, solo quieren protegerse.

¿Termina siendo una idea descabellada la “yuanización digital” en Venezuela? Quien sabe… Si algo nos ha demostrado la economía venezolana es que nada es tan loco como para poder aplicarse.

Los puntos de vista, pensamientos y opiniones expresados aquí son sólo del autor y no necesariamente reflejan o representan los puntos de vista y opiniones de Cointelegraph.

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